TEXTO CIENTIFICO

Los textos científicos son aquellos que pertenecen a las ciencias experimentales puras, las cuales estudian las realidades físicas del mundo y se caracterizan por la búsqueda de principios y leyes generales que posean validez universal. Por otro lado, los textos técnicos se refieren a las ciencias aplicadas en sus vertientes tecnológicas e industrial. Estas ciencias tecnológicas son las que estudian las posibles aplicaciones y derivaciones prácticas de los principios y leyes generales establecidos por las ciencias experimentales.
Es común englobar ambos tipos en textos y referirse a ellos como texto científico-técnico.
Algunas de las cualidades de los textos científicos son:

Claridad

Se consigue a través de oraciones bien construidas, ordenadas y sin sobreentendidos. En general los textos científicos mantienen una sencillez sintáctica, aunque también existen textos de sintaxis más compleja.

Precisión

Se deben evitar la terminología ambigua y la subjetividad, y en su lugar emplear términos unívocos (términos con un sólo significante y significado).

Verificabilidad

Se debe poder comprobar en todo momento y lugar la veracidad de los enunciados del texto. Esto puede comprobarse tanto mediante leyes científicas como mediante hipótesis.

Universalidad

Posibilidad de que los hechos tratados puedan ser comprendidos en cualquier parte del mundo por cualquier miembro del grupo al que va dirigido. Para ello se recurre a una terminología específica que se puede traducir con mucha facilidad de una lengua a otra. Estos términos científicos, también llamados tecnicismos, suelen ser unívocos, ya que designan una única y precisa realidad.

Objetividad

Se le da primacía a los hechos y datos sobre las opiniones y valoraciones subjetivas del autor.
Puedes encontrar más información en el artículo Características de un texto científico

EJEMPLO:

Complejo de Edipo

Los CELOS, es un sentimiento que acompaña al temor de perder a la persona amada, en beneficio de un rival real o imaginario. La psicología y la psiquiatría se han ocupado de la naturaleza de este sentimiento que frecuentemente llega a tener un carácter patológico y que se ha utilizado como justificación de conductas muy negativas.

En el estudio de los celos se ha distinguido entre los celos infantiles y los amorosos. Para Jacques Lacan, los celos amorosos ocultan un deseo de infidelidad que se proyecta sobre la persona amada y que se manifiesta en un deseo de posesión sexual del rival. Sigmund Freud, por su parte, estudió con detalle los sentimientos que invaden al niño cuando la figura del padre, o el nacimiento de un hermano, amenazan el amor posesivo que siente por la madre. Tal proceso lo describió como complejo de Edipo, que el niño terminará por superar, pero que, de no ser así, le creará fuertes conflictos cuando sea adulto. Los celos infantiles se manifiestan a través de algunas regresiones en la conducta (enuresis, agresividad, humor cambiante). Cuando los celos adquieren carácter patológico (delirio de celos) revelan una malformación de la personalidad y, frecuentemente, un complejo o sentimiento de inferioridad.